lunes, 26 de noviembre de 2018

Cómo será el despliegue militar nacional e internacional durante la cumbre del G20

El portaaviones USS Carl Vinson
Además, recientemente se compró un director de tiro Skyguard para las baterías de cañones antiaéreos Oerlikon de 35 mm utilizadas por Argentina.
A cuatro días del inicio de la cumbre de líderes del G20 en Buenos Aires, Argentina, los reportes y rumores sobre el despliegue militar y de seguridad en el evento siguen dando de qué hablar.

Nunca antes la capital argentina recibió a tal cantidad de líderes mundiales de las principales potencias, muchos de los cuales están trenzados en conflictos comerciales y geopolíticos importantes y que representan a países con históricos intereses en juego.

Al respecto, las fuerzas armadas y de seguridad de Argentina, afectadas por décadas de falta de presupuesto, debieron reequiparse para hacer frente a los desafíos en seguridad de la que probablemente sea la cumbre más importante, y peligrosa, del mundo, especialmente luego de una serie de atentados limitados ocurridos en la ciudad de Buenos Aires por militantes anti G20 e, incluso, presuntos miembros del grupo libanés Hezbollah, pero también de la frustrada final de la Copa Libertadores del sábado entre River y Boca.

Se cree que al menos seis aviones de ataque I.A. 58 Pucará, cuatro cazabombarderos A-4AR Fightinghawk y seis aeronaves de entrenamiento I.A. 63 Pampa III pertenecientes a la Fuerza Aérea Argentina participarán del operativo para proveer seguridad aérea, mientras que 13.400 efectivos de la Policía Federal, la Prefectura Naval, Gendarmería y la Policía de Seguridad Aeroportuaria trabajarán en tierra.

Cañones antiaéreos Oerlikon de 35 mm
Cañones antiaére
Los diferentes anillos de seguridad comenzarán a desplegarse por la tarde del miércoles 28 de noviembre y el 29 entrarán en rigor la Zona Aérea Exclusiva, el cierre de aeropuertos y limitación de los servicios.  Esto se mantendrá durante desarrollo de la cumbre entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre. A las 22.00 (hora local) de este último día comenzará el desmantelamiento del operativo.

Las principales áreas afectadas serán el centro de convenciones de Costa Salguero, donde tendrá lugar la cumbre, el contiguo Aeroparque Jorge Newbery, el museo de arte MALBA y el Teatro Colón.

El aporte de Estados Unidos

Hasta el momento se espera que el despliegue militar más importante realizado por una potencia extranjera sea el de Estados Unidos, país con históricos lazos en la región y buena relación actual con el gobierno argentino, con el cual ha cooperado con sus ministerios de Defensa y Seguridad.

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(Crédito: Facebook/Aeropasión Mundial y Twitter/Corresponsal del Oeste)

Se ha reportado que un contingente de cerca de 800 personas acompañarán al presidente Donald Trump a Buenos Aires, volando en al menos 10 aeronaves de pasajeros y carga, incluyendo los enormes Boeing C-17A Globemaster III, que ya comenzaron a llegar a la Argentina, además del Air Force One del mandatario. Se trata de una flota muy superior a la de otros países que participarán en el cumbre.

De portaaviones, helicópteros y destructores

Pero, además, en los últimos meses se ha especulado desde diversas fuentes, incluyendo la agencia de noticias estadounidense Voice of America, que Washington podría enviar un portaaviones nuclear a la región del Río de la Plata, sobre el Oceáno Atlántico, o bien a una latitud similar pero sobre el Océano Pacífico.

Infobae intentó corroborar con la embajada de Estados Unidos en Argentina sobre la posible llegada de un buque de estas características, pero por cuestiones de seguridad no hubo confirmación ni negación oficial.

De efectivamente llegar a Sudamérica, el inmenso buque, una verdadera ciudad flotante, podría prestar ayuda para controlar la Zona de Exclusión de 460 kilómetros alrededor de la ciudad de Buenos Aires en la que cualquier aeronave no identificada podría ser derribada, una medida usual en las cumbres del G20.

El portaaviones USS Carl Vinson
El portaaviones USS Carl Vinson
Para esto utilizaría sus escuadrones de cazabombarderos F-18 embarcados, de los cuales un portaaviones nuclear de este tipo suele llevar cerca de 70.

Pero la posibilidad de que arribe un portaaviones nuclear a estas costas es remota por la lejanía y los inmensos costos económicos y políticos del despliegue de una de estas naves. Aún no se conoce cuál de los 11 actualmente en servicio en la marina de Estados Unidos podría ser enviado a Sudamérica a tiempo para la cumbre del G20, pero la opción, de concretarse, parecería estar sólo entre el USS Carl Vinson o el USS George H. W. Bush.

El primero se encontraba al 7 de noviembre en el puerto de San Diego, California, a unos 8.700 kilómetros de Valparaíso, en Chile, ubicado a una latitud similar a Buenos Aires, de acuerdo a los sitios de monitoreo naval Stratford y South Front.

Mientras que el George H. W. Bush estaba, al 11 de noviembre, en el puerto de Norfolk, Virginia, a unos 10.000 kilómetros de Buenos Aires, de acuerdo a las mismas fuentes. Sin embargo, según el servicio de prensa del buque, el George H. W. Bush aún se encontraba amarrado el miércoles con motivo del Día de Acción de Gracias, por lo que su travesía al sur parecía imposible.

Un F-18 Hornet despegando de un portaaviones (Reuters)
Un F-18 Hornet despegando de un portaaviones (Reuters)
Ambos son portaaviones de la clase Nimitz, con un desplazamiento de poco más de 100.000 toneladas, más de 6.000 tripulantes, entre marinos y personal de aviación, y una velocidad máxima mayor a 30 nudos (unos 56 kilómetros por hora), con una autonomía sólo limitada por su necesidad de reaprovisionamiento de comida y otros artículos, y por la vida útil del uranio altamente enriquecido utilizado en sus reactores.

El Carl Vinson entró en servicio en 1982, mientras que el George H. W. Bush lo hizo en 2009 y es el último y más moderno de los buques de la clase Nimitz, sólo superado por el nuevo USS Gerald Ford, aún en pruebas.

Ambos pueden desplegar un enorme poder de fuego a través de sus escuadrones de cazabombarderos F/A-18 Hornet y SuperHornet, aeronaves supersónicas capaces de volar a una velocidad máxima de 1.915 kilómetros por hora, con una autonomía de 2.000 kilómetros y la capacidad de llevar una enrome variedad de armas, incluyendo bombas nucleares tácticas.

Al momento hay otros tres portaaviones desplegados en el mundo por Estados Unidos e incapaces de llegar a la cita del G-20. El USS Ronald Reagan y el USS John C. Stennis se encuentran en el mar de Filipinas realizando maniobras, y el USS Harry Truman se ubica en el Mar Mediterráneo tras participar en Noruega de una serie de ejercicios de la OTAN.

El USS Ramage en 2017
El USS Ramage en 2017
Los restantes seis portaaviones se encuentran en sus puertos recibiendo mantenimiento programado, de acuerdo a información publicada por los departamentos de prensa de cada buque, por lo que no estarían disponibles para ser afectados a la seguridad del G20.

Una segunda opción más limitada, pero quizás más realista, sería el envío de un destructor o crucero con capacidad antiaérea. En este caso, la opción más pertinente parecer ser el empleo del avanzado sistema de defensa antiaérea Aegis montado en un crucero clase Ticonderoga o un destructor clase Arleigh Burke.

Al respecto, Infobae tuvo acceso a información sobre la llegada de un único buque de guerra para asistir con el monitoreo aéreo y marítimo de la zona a pedido del gobierno argentino, lo que confirmaría la opción de que será un destructor o crucero, y no un portaaviones, que debe trasladarse con su escolta, el desplegado.

Aunque no se conoce cuál de estos buques podría ser enviado, se especula con el despliegue del USS Ramage, un destructor de la clase Arleigh Burke que a mediados de noviembre se encontraba en el puerto de Recife, en Brasil, y que está incorporado a la 4ta flota estadounidense, con área de operación en América Central y Sudamérica.

Un Sikorksy UH-60 Black Hawk
Un Sikorksy UH-60 Black Hawk
Se trata de un destructor misilístico que entró en servicio en 1995, con un desplazamiento de unas 7.000 toneladas y una tripulación cercana 300 marinos. Con su avanzado sistema de radares y de defensa antiaérea, el Ramage suele servir como escolta de portaaviones y podría ayudar a blindar el espacio aéreo.

Al posible contingente aeronaval también se sumarían tres helicópteros Sikorsky UH-60 "Black Hawk", aeronaves polivalentes de carga que pueden ser también artilladas. En el caso específico del G20, se trataría del VH-60 "Marine One" de transporte presidencial pero también de los modelos MH-60M diseñados para operaciones especiales, armados y con motores más potentes, y similares a los utilizados en 2011 durante el asalto en el que murió Osama Bin Laden, líder del grupo terrorista Al Qaeda.

Normalmente los MH-60M pueden llevar dos ametralladoras calibre .50 (12,7,mm) de tipo Gatling, una a cada lado, además de diferentes tipos de misiles y cohetes.

Los inmensos aviones de carga C-17 Globemaster III, uno de las cuales ya fue visto en los aeropuertos de Mendoza y El Palomar y otro en Ezeiza, pueden cargar dos de estos grandes helicópteros en su bodega.

Una lancha israelí Shaldag
Una lancha israelí Shaldag
También se espera la llegada de dos helicópteros Sikorsky VH-3D Sea King de transporte , junto a un contingente de infantería de marina, parte de un despliegue usual durante visitas del presidente de Estados Unidos.

Por otro lado en Uruguay, vecino oriental de Argentina, habrá también un despliegue de 400 estadounidenses entre civiles y militares, junto a ocho aviones de logística, como el C-17, y de monitoreo, como el Boeing E3 AWAC, en apoyo del operativo, según reportó el periódico El País.

Conflicto entre Rusia y Ucrania: la "grave escalada" de tensión entre ambos países en el mar de Azov

Buque naval ucraniano.
Las autoridades rusas interceptaron tres barcos navales ucranianos en la costa de la península de Crimea.

La Armada ucraniana asegura que las lanchas del servicio de guardacostas de Rusia abrieron fuego contra su flotilla, que se dirigía desde el puerto de Odessa en el mar Negro hasta el de Mariúpol en el mar de Azov, que se ha convertido en un nuevo punto de conflicto entre ambos países.

Cómo el agudo conflicto entre Rusia y Ucrania se está trasladando al mar de Azov
Ucrania sostiene que seis personas de su tripulación resultaron heridas en el incidente, y el suceso provocó protestas en la capital del país, Kiev.

Los manifestantes se concentraron frente a la embajada rusa y un vehículo fue incendiado.


Según Ucrania, fuerzas rusas apresaron a su flotilla.
La crisis comenzó cuando Rusia acusó a la flotilla ucraniana de violar sus aguas territoriales.

Las fuerzas rusas situaron un gran buque mercante bajo el puente del estrecho de Kerch, cortando el único acceso al mar de Azov, cercado por Rusia al oeste, Ucrania al norte y el este, y la disputada Crimea al sureste.

Con una superficie de 39.000 kilómetros cuadrados (casi el tamaño de Suiza), el mar de Azov y sus costas han visto incrementarse en los últimos meses la presencia militar de Rusia y Ucrania, cuyas relaciones se encuentran erosionadas desde que Moscú se incorporara en 2014 de forma unilateral la península de Crimea, entonces en manos de Kiev.

"El proyecto del siglo": 5 cifras que muestran la magnitud del puente que une a Rusia con la anexionada península de Crimea
El presidente ucraniano, Petró Poroshenko, convocó al Estado Mayor del Ejército y ordenó a su representante ante la ONU que denuncie la agresión rusa ante el Consejo de Seguridad.

¿Qué ocurrió?
Por la mañana, las lanchas cañoneras Berdyansk y Nikopol ucranianas y el remolcador Yana Kapa salieron del puerto de Odessa en el mar Negro hasta el de Mariúpol en el mar de Azov.

Las autoridades ucranianas aseguran que las fuerzas rusas trataron de interceptar los barcos, embistiendo el remolcador.

La flotilla continuó hacia el estrecho de Kerch, pero fueron detenidos por el gran buque situado bajo el puente.


Un gran buque mercante emplazado debajo del puente cortó el tráfico marítimo desde y hacia el mar de Azov.
Rusia movilizó a dos cazas y dos helicópteros.

Moscú acusó a la flotilla de la Armada ucrania de entrar en sus aguas de manera ilegal y explicó que había suspendido el tráfico marítimo por razones de seguridad.

La Armada ucraniana, por su parte, aseguró que sus barcos habían sido golpeados y se les impidió el paso cuando trataron de salir de la zona.

El Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) confirmó posteriormente que uno de sus barcos de la guardia costera utilizó la fuerza para detener a la flotilla de Kiev.

Ucrania aseguró que había informado a las autoridades rusas de sus planes de manera previa.

Juego de culpas
Análisis de Steven Rosenberg, BBC News Moscú

La tensión entre Rusia y Ucrania lleva meses creciendo frente a Crimea.

Un tratado de 2003 entre Moscú y Kiev establece que el estrecho Kerch y el mar de Azov son aguas territoriales de ambos países.

Pero, recientemente, Rusia comenzó a inspeccionar a los barcos que se dirigían o venían de puertos ucranianos en ese punto.

El uso de la fuerza por parte de Rusia para apresar barcos ucranianos -con heridos- es una gran escalada. Pero no escucharán a Moscú admitir su culpa.

Bajo el liderazgo del presidente Vladimir Putin, cuando Rusia ha hecho uso de la fuerza en anteriores ocasiones, su defensa siempre ha sido: "Nosotros no empezamos".

Y eso aplica para la guerra entre Rusia-Georgia en 2008 así como la aparición de "los pequeños hombres verdes" (las fuerzas especiales de Rusia) en Crimea en 2014, que precedió a la anexión de la península por parte de Moscú.

De esta manera, lo que se espera es que Moscú eche la culpa de lo que ocurrió este domingo y de lo que suceda posteriormente al gobierno del presidente Poroshenko.

Nuevo punto de tensiones
El mar de Azov es uno de los nuevos "puntos calientes" de la pugna entre Rusia y Ucrania.

La tensión en la zona ha ido en aumento desde la inauguración en mayo del puente de 19 kilómetros que une Crimea con Rusia.

Tras ello, Moscú comenzó a llevar a cabo inspecciones a los barcos que se dirigen o parten de los puertos ucranianos de Berdyansk y Mariúpol, frente a las denuncias de Kiev.

Esos dos puertos son claves para la exportación y la producción de productos metalúrgicos como el hierro y el acero en Ucrania, que suponen el 25% de los ingresos obtenidos por las exportaciones en ese país.

Según el medio especializado Stratfor, puertos como estos resultan esenciales hoy más que nunca para los ucranianos, ya que el 80% de las exportaciones se hacen por vía marítima desde que el país perdiera el control de Crimea.

Moscú defiende que las inspecciones son necesarias por razones de seguridad, haciendo alusión a la posible amenaza de radicales ucranianos contra su puente.

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